lunes, 29 de julio de 2019
La casualidad es magia
Cuando insistimos en creer que
existe la casualidad la vida se ocupa de demostrarnos que nada es casual, que
las energías mueven los hilos para que vivamos las experiencias que debemos
vivir en el momento que nos corresponden, rodeados de quienes deben estar.
Nuestros seres queridos nos
guían, nos custodian, nos asisten.
Creemos en la casualidad hasta
que la vida es tan obvia que es inadmisible segur creyendo en ella, y solo nos
queda mirar al cielo, guiñar un ojo, sonreír y saber que tras las nubes, en
alguna estrella, o desde la energía que habita en los elementos de la creación,
están nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros seres queridos junto a
nuestros ángeles de la guarda guiándonos a encontrarnos con quienes debemos
encontrarnos a pasar por las calles que debemos pasar y transitar las
experiencias necesarias para crecer, soltar, liberar y avanzar en el camino que
nos corresponde.
No fue casual nuestro encuentro,
no es casualidad que estés leyendo este mensaje, que a mi se me ocurra escribir
estas palabras, o que mi lapicera aun tenga tinta para poder seguir
escribiendo.
No existe la casualidad, la
casualidad es simplemente magia que no supo ser comprendida.
Ale Flores
27 de Julio de 2019
La Merecida
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Un beso no es solo un beso
Nuestros pensamientos, nuestros
sentimientos, nuestras emociones se graban en nuestras células, todo pasa a
formar parte de lo que hacemos, de lo que decimos y vibramos.
En un beso se produce un
intercambio de todo tipo, cuando besamos recibimos las vibraciones de otra
persona y de todas las personas que esa persona besó antes que a nosotros, químicamente
mezclamos nuestras vibraciones con las de otras almas, almas que habitaron
cuerpos que sintieron certezas y miedos, alegrías y angustias, rencores y amores.
Todos tenemos sangre en las
venas, todos tragamos saliva, con algunas personas compartimos grupo y factor
sanguíneo lo cual nos hace compatibles para dar o recibir sangre, pero cada
mente es única, cada evolución es personal, cada uno está en el escalón de la pirámide
que le corresponde.
Un beso no es solo un beso.
Un beso es aceptar a otro ser,
aceptar su historia, sus frustraciones, sus miedos, sus inseguridades con el
fin de compartir un momento de amor, un instante eterno que dura toda la vida.
Ale Flores
27 de Julio de 2019
La merecida
Silla Azul
Espacio Sagrado
Los caminantes
Buscale la vuelta, nada de lo
que veas es definitivo ya que hasta la muerte física no determina la muerte del
espíritu, la vida sigue, se transforma, evoluciona, todo, todo, todo encuentra
un nuevo camino por donde avanzar, una alternativa por la que seguir, un nuevo
rumbo que tomar.
Quedan los cuerpos, las
estructuras, las cáscaras, pero la vida sigue y nada la detiene, somos vida,
inteligencia, energía en acción.
La vida es un camino a recorrer,
y nosotros somos los caminantes.
Ale Flores
27 de Julio de 2019
La Merecida
Silla Azul
Espacio Sagrado
Altar de Fuego
Experimentando las emociones humanas
Muchas veces escuché hablar de
gente que “pelea contra una enfermedad”, incluso mi viejo supo darle pelea al
cáncer que lamentablemente lo terminó derrotando, en realidad no fue una
derrota, (me costó escribir esa palabra y volví sobre ella buscando un sinónimo
más preciso a lo sucedido). El cáncer no lo venció, la enfermedad fue el camino
que tuvo que transitar para dejar de tener peleas afuera, y verse obligado a
luchar contra algo que estaba adentro de su cuerpo.
En una de nuestras charlas le
dije que abandonara la lucha, que el camino no era darle pelea sino convivir
con el cáncer, entender que lo causó, cuáles fueron los pensamientos y
sentimientos que lo provocaron para erradicarlos y empezar a ver la vida de
otra manera. Lo invité a disfrutar de lo que su cuerpo le dejaba a medida que
se iba deteriorando producto de la enfermedad.
El proceso lo ayudó a crecer,
pudo lograr cambios que tal vez sin el cáncer le hubieran llevados varias
encarnaciones humanas, nos unió como familia, reparó nuestros vínculos y nos
dimos todo el amor que pudimos hasta el último suspiro.
Ahora que sé que mi viejo
descansa en paz comprendo también que la vida nos da luchas internas para que
abandonemos las luchas externas, yo mismo le he pedido a Dios enfrentar en mi a
mis propios egos y no al verlos reflejados en otros, ya que eso produce conflictos
con otras almas.
Hoy me veo obligado a cambiar
hábitos para seguir viviendo en este cuerpo, con el que aún espero poder seguir
experimentando las emociones humanas.
Ale Flores
27 de Julio de 2019
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viernes, 26 de julio de 2019
El valor de la amistad
¿Cómo se manifiesta el amor?.
¿Qué es la amistad?.
¿Quién determina los límites
entre la amistad y el amor?.
Para mi la amistad y el amor no
tienen límites, y la amistad es una manifestación de amor, uno a los amigos los
ama y sabe que los amigos de verdad lo aman a uno.
La amistad es amor, si en la
amistad no hay amor es otra cosa, otro tipo de relación.
Los amigos, los verdaderos
amigos se aman, como se ama a un hermano o a una pareja.
Los amigos verdaderos son “uno
mismo en otro cuero”, como decía Atahualpa Yupanqui cuando definía la amistad.
Quien dice tener muchos amigos
no sabe realmente quiénes son sus amigos, los amigos verdaderos son muy pocos,
y la vida siempre se ocupa de mostrarnos quienes lo son en realidad.
Los amigos verdaderos son los
que amamos profundamente y nos retribuyen ese amor de la misma manera.
La vida me dio pocos amigos, por
eso sé del valor de la amistad.
Ale Flores
21 de Julio de 2019
La Merecida
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Solo
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jueves, 25 de julio de 2019
Que en paz descanses, eterna abuela Gaby
Ayer por primera vez fui a visitar la
tumba de mi abuela Gaby quien falleció el 19 de febrero de 2015.
Cuando partió de su cuerpo yo estaba de vacaciones fuera de la ciudad, por lo
cual no pude estar presente en su velorio y posterior entierro, me llegue a
despedir de ella por teléfono, cuando Pablo, mi hermano sostuvo con su
mano su celular cerca de su oreja mientras su corazón aun latía, pero sus
ojos se mantenían cerrados.
Buscar su tumba entre las tumbas del
cementerio fue un momento fuerte pero necesario para cerrar un ciclo y comenzar
otro, el de reconocer el lugar donde su materia pasa a formar parte de la
tierra para nutrirla y generar una nueva vida, crecerán plantas,
flores que honrarán el paso por la línea del tiempo de un ser que supo darles
amor hasta sus últimos días, que supo darnos amor en cada comida, en
cada abrazo, en cada mirada.
Los ciclos hay que cerrarlos por más
dolorosos que sean, es necesario, hace bien y abre etapas nuevas que nos ayudan
a crecer, a reconocernos en los pasos que damos, y que le demos trascendencia a
lo vivido.
La muerte forma parte de la vida, es
la manera en la que los ciclos terminan para volver a empezar, la evolución del
alma de mi abuela sigue su curso, como lo sigue la mía y para ambos
este paso era necesario, es necesario.
El tiempo determina el tiempo, la vida
marca el rumbo y cuando estamos listos las cosas suceden, ocurren y solo nos
queda aceptar.
La vida es como es, lo que cambia es
el modo de observarla, de aceptarla.
Cierro este ciclo para dar inicio a
otro, al de ser consciente que mi abuela ya no está en su casa de
Banfield (a la que aun no pude volver), y si no lo hice es también porque
se que su esencia está en mi corazón, habita en sus plantas que viven en
mi jardín. Que en mi cuerpo llevo su ADN, y en mis registros sus
registros. Y aunque su cuerpo este enterrado en una tumba su ser
siempre está a mi lado dándome el calor de abuela que supo dar, nutriéndome como
lo hacía con sus comidas.
A la memoria de mi abuela Isabel
Gabina Silva de Flores.
Que en paz descanses, eterna abuela
Gaby.
Ale Flores
21 de Julio de 2019
La Merecida
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Con Uma
Por favor, dedíquenle un Ave María a su alma.
lunes, 22 de julio de 2019
La casa de los leones
Todavía no conocí a nadie a
quien le guste caminar tanto como a mi abuelo Severo, caminó todo lo que pudo, y
ya de grande caminaba muchas cuadras por día.
Cuando yo era chico me quedaba
en casa con él, en ese entonces vivía con nosotros, mis padres trabajaban y mi
hermano mayor ya había empezado el colegio, por lo cual pasábamos muchas horas
juntos. Entre las actividades que compartíamos caminar era una de nuestras
preferidas, ya sea para hacer las compras como para pasear por el barrio.
En uno de esos paseos simuló
estar perdido. Recuerdo que al principio sentí algo de miedo, no mucho, el
justo como para condimentar esta experiencia sintiendo por primera vez esa
sensación tan particular. De todos modos mi abuelo inspiraba seguridad, era
grandote, inmenso, imponía respeto desde el respeto. Se reía mucho, pero no se
burlaba de nadie. La cuestión es que de ese instante tengo un recuerdo visual,
es de una esquina con una casa blanca de dos plantas a la que el sol le daba de
lleno.
De repente mi abuelo (que
siempre me llevaba de la mano), me dijo “veamos por acá” y tras caminar
unos metros nos detuvimos frente a una casa que en su jardín tenia 2 leones los
cuales al descubrir con mi mirada me causaron un fuerte temor, sentimiento que
se evaporó cuando él me hizo notar que ambos eran de cemento, por lo cual no
había nada que temer.
La casa estaba casi pegada a las
vías del tren, en un sitio sin paso a nivel, por lo que no se podía cruzar caminando,
sin embargo fuimos hacia lo que parecía ser el final de una calle sin salida
hasta que de la nada apreció un pasaje que me invitó a atravesar con la
esperanza de encontrar nuevamente el camino de vuelta a casa.
Así fue, cuando por fin llegamos
al final las imágenes eran familiares, estábamos en Monroe y la vía, un lugar
por el que pasábamos habitualmente y el alivio volvió, en el caso de él
simulado, en el mío, real.
La casa de los leones paso a ser
a partir de ese día un punto obligado de nuestros paseos que ya tenían una
consigna en común, “vamos a perdernos”, me decía cada vez que me
proponía dar un paseo por el barrio, de hecho yo podía elegir el recorrido,
pero él siempre me guiaba para que tarde o temprano pasáramos frente a esa casa.
El domingo 14 de julio pasado
fue el cumpleaños de mi mamá, por lo cual volví al barrio. Después del almuerzo
Julieta me pidió que saliéramos a caminar. Juntos recorrimos las calles por las
que anduve toda mi vida en diferentes etapas, pasamos por la estación Coghlan,
la veterinaria San Camilo, por el hospital Pirovano, el edificio de Freire (donde
Julieta paso los primeros años de su vida), la plaza donde la llevábamos de
chica, la calesita, y posteriormente “nos perdimos” hasta que encontramos la
casa de los leones. Confieso que esta vez me costó encontrarla, las imágenes de
mi infancia no coincidían del todo con las actuales, pero al final apareció,
cuando la vi sentí una emoción muy grande y supe que Severo estaba ahí con
nosotros, y que me había guiado a su encuentro. Luego caminamos hasta el
alambrado y encontramos el caminito que nos llevó a Monroe para seguir rumbo a
la casa de mis padres.
Cuento esto ya que si alguna vez
me ven perdido, si la senilidad me alcanza y me pierdo en los laberintos de la
mente sin tener conciencia del tiempo y del espacio, llévenme a la casa de los
leones, porque yo sé que ahí siempre está mi abuelo, esperándome, para tomarme
de la mano y me llevarme de vuelta a casa.
A la memoria de mi abuelo,
Severo Ángel Spagnoletti a quien jamás olvido y siempre recuerdo con todo el
amor que sembró en su paso por la tierra.
Ale Flores
21 de Julio de 2019
La Merecida
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Con Uma
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"Lo que del alma sale, al alma llega"
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"Compartir lo que nos hace bien, nos hace bien de nuevo."
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