"Lo que del corazón sale, al corazón llega"


DIOS ES MAS FUERTE

lunes, 1 de noviembre de 2010

¿Sabes viejo?

¿Sabes viejo?, ayer conocí al tío Negro.

Si, es verdad, nos conocemos de toda la vida, pero ayer lo conocí.

Fue una ocasión muy especial, en el cumpleaños numero 90 de la abuela, de tu viejita, fue especial también porque fue la primera fiesta sin vos, sin tu presencia física.

Me había propuesto sostener la alegría, recordarte con alegría y transmitir eso.

La llegada fue fuerte, llegar a tu barrio, a tus calles, caminar tu vereda, entrar a la casa en la que te criaste, el lugar que te vio crecer fue duro. Encontrarme con toda la familia que me dejaste, tus hermanos, tus sobrinos, tus tías y tu mamá, darles un abrazo debajo de los árboles que vos plantaste fue fuerte, muy fuerte. Tan fuerte que busque refugio en el fondo, debajo de la parra, donde nadie me vio y lloré, como lloro ahora que lo revivo. Me escondí para que nadie me vea, no quería lágrimas, quería felicidad.

Mis anteojos negros ayudaron a que la situación pase inadvertida para todos, menos para mí.

Siguió llegando gente ante la amenaza de lluvia no pronosticada, había viento, mucho viento, pero aun así no quería entrar al que fue tu cuarto a buscar un abrigo, necesitaba calmarme un poco antes de hacerlo, sabia que la emoción me esperaba tras la puerta.

La abuela estaba feliz con los regalos, le grabe el CD que me pidió con tus canciones, le preparé un ramo de flores cortadas por mi de mi propio jardín, le lleve mis notas, las que escribí estos días inspirado en vos, la carta que te escribí en el 2001, la que me pediste que estuviera junto a vos en tu viaje final, y mi ultimo libro, que también te lo dedique.

Le lleve además una planta la “conejito” la que descubrí en su jardín de chico y siempre volví a querer verla. ¿Sabes viejo?, hace poco Julieta descubrió esa planta le paso lo mismo que a mí, fue ella, Julieta quien se la dio, junto al ramo que preparé en casa, ella me lo pidió y me pareció mejor que así sea, además yo llevaba en mis manos una planta de Jazmín, la más linda que encontré, llena de pimpollos, a la abuela le encanto, yo sabia que era su flor preferida, vos nos lo dijiste cuando le pediste a Pablo que para el día de la madre le llevara de tu parte un ramo de Jazmines, voluntad que cumplió, 2 días después de tu partida. No sabes lo que fue la cara de ella cuando la vio, la había apoyado para que se luzca mejor, y al descubrirla la emoción ilumino su cara, me dio las gracias, pero se emocionó más cuando le dije que ese regalo no era mío, que era tuyo. Se lo dije porque así lo sentí, lo sentí desde que se me cruzo la idea de regalarle una planta.

Llegaron tus hijos, tu esposa, nos abrazamos y conversamos, la fiesta empezaba, todo era feliz.

De pronto tu hermano Toti puso una foto delante de mi mirada, era una foto tuya y de Julieta, lo primero que vi fue tu mirada, y aunque quise evitarlo no pude contener mi emoción.

Fue fuerte, muy fuerte. Atesoré esa foto y la tengo en casa, por suerte a ese acto de tu hermano le siguió otro, desplegó frente a mi un viejo álbum lleno de fotos de tu infancia, un algún con la historia familiar, y entre recuerdos simpáticos y descubrimientos de lugares, personas y objetos, el clima cambio.

Le cantamos el feliz cumple a la abuela, paso el momento de las fotos, tan tradicional en nosotros, y apareció él, Pedro, el tío Negro, que al responder a una pregunta de mamá se acerco a nosotros y comenzó a hablar. Las preguntas surgían y él respondía. Hasta que empezó a contar que aun no había cumplido los 10 años cuando fallecieron sus padres, tus abuelos, contó que al terminar 6º grado se trepo a un tren de carga y salio, salio de la vida que vivía en busca de otra vida, viajo de Formosa a Buenos Aires solo y empezó a caminar. Contó la historia de su vida, sin dejar de sonreír un instante, esa historia ya lleva 80 años y esta llena de matices, sonrió incluso cuando tu tía le reprocho que fuera tan generoso, ahí, extendió su mano, una mano de alguien que hace 70 años que trabaja, tomo mi brazo y me dijo “¿Sabes que pasa?, yo se lo que es estar mal” y rompió en llanto. “Yo se lo que es pasar hambre”, prosiguió, “entonces, como le voy a negar 1 centavo a alguien que me lo pide”.

Rápidamente volvió la sonrisa a su rostro, cuando pensó en su presente y relató que disfruta trabajando de jardinero, no por necesidad, por gusto, por que ama trabajar, contó que poda árboles, libustrinas, corta pasto, arma canteros, en fin, de todo, mostrando otra faceta de su personalidad.

Después nos hablo de tu viejo, de las personas más amadas de su familia, de tu familia, de nuestra familia. Nos contó que su papá era correntino y su mamá paraguaya, nos dijo que parte de nuestra sangre es TOBA.

¿Sabes?, en un momento me acorde de vos, pensé en llamarte y decirte “que fenómeno el Tío Negro”, pero antes de ponerle lógica al pensamiento te vi, te sentí en mi mente hablándome, diciéndome “¿viste lo que es?, yo ya telo había dicho”, “si lo recuerdo”, te conteste, pero tenia que pasar esto para que yo crezca, para que me abra, para que acepte. “Lo se” respondiste, y sentí tu presencia en mí. Pero para que te cuento si vos lo viviste conmigo, se que estabas ahí.

La abuela me regalo plantas para mi casa, 3 nísperos que nacieron de semillas extraídas de frutos del árbol que planto Angélica, la abuela por parte de mamá. Me regalo también una planta de palta y una alegría del hogar.

Llego el momento de despedirnos, prometimos vernos pronto, no cortar las raíces y volví a mi casa. Como me quedaba de camino lo lleve a la suya al Tío Negro, sentí que vos me lo agradecías tanto como él, y como tu vieja, su hermana.

Volví escuchando en el auto la canción que le dejaste a mamá, la que descubrimos después de la partida, el la que decís que vivirás en nosotros.

Ayer crecí, ayer creí mucho, valoré más la vida y las raíces, valore la familia que me diste al igual que la sangre.

Valoré el respeto por los mayores que me enseñaste. Valoré hasta el valor de tu partida.

El tío estaba muy contento cuando lo deje en su casa, se que vos también lo estabas, además honre su generosidad con la mía.

Fue maravilloso el día de ayer viejo, lo viviste, lo sabes.

Hoy me levante y plante las plantas que me dió la abuela en el jardín, también sembré unas semillas que traje de su casa en una maceta.

Otra vez la vida empieza.

La vida en la que vivís vos.


Alejandro Flores


Gracias por estar.


Mi amor de Dios hacia vos.


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“La vida es un regalo, el envoltorio la mente. Sólo hay que abrirla para disfrutar el presente.”
· Solo por hoy no te enojes.
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