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jueves, 25 de abril de 2024
Felices 5 años para mí
Hoy se cumplen 5 años del día en que sufrí un pico de presión que me podía haber llevado a la muerte, o dejarme seriamente dañado por sus secuelas. Gracias a Dios ninguna de esas cosas sucedió, y también, gracias a Dios, el pico de presión llegó para que yo pueda despertar y tomar el rumbo de mi vida generando cambios que venía sintiendo que debía generar, pero que no me animaba, algunos de ellos los impulse yo, otros los impuso el universo, pero todos ellos vinieron para mejorar mi vida.
La mañana del 25 de abril de 2019 no la olvidaré nunca, manejaba rumbo a mi trabajo, harto ya de la rutina, de tener que cumplir un horario en un lugar donde económicamente no estaba del todo bien, y espiritualmente estaba mal. Pero como mandato social y como responsable de mantener un hogar, no podía dejar para emprender otro camino, quizás más saludable que ese.
Después del almuerzo me empecé a marear, creí me había subido la presión y reforcé la medicación, al tiempo que pensé que quizás me había bajado drásticamente y decidí llamar al bar para que me envíen una gaseosa y algo salado, por suerte antes de hacerlo llame a RRHH que inmediatamente me mandaron a dos ángeles vestidos de bomberos que me tomaron la presión e incrédulamente me dijeron que les marcaba 17 de mínima y 24 de máxima. Inmediatamente llamaron a la ambulancia que al llegar ratificó la alta medición y luego de suministrarme algunos medicamentos, me subieron a la ambulancia y me trasladaron a una clínica donde luego de varias horas lograron estabilizarla para darme el alta cerca de las 6 de la mañana del día siguiente.
Desde ese momento tuve plena conciencia que debía hacer cambios radicales en mi vida, el desafío era inmenso, llevaba un sobrepeso importante, mucho sedentarismo y pocas ganas de vivir, pero después de soltar todo y entregarme a la vida (o a la muerte), y ver que seres de luz trabajaban para reestablecer mi salud, no me dio otra alternativa más que intentarlo y empecé a caminar.
Caminando llegue a bajar 39 kilos, logro que también tuvo que ver con una alimentación más consiente.
Hoy voy casi todos los días al gimnasio, trabajo desde mi casa por mi cuenta aprovechando mis tiempos libres para descansar, o hacer cosas que me hacen bien, económicamente puedo sostener las necesidades de mi familia y personalmente me siento bien.
Yo vi las alarmas que la vida me mostraba antes de ese impacto, sabía que el golpe estaba llegando y no quise hacer nada por cambiar, preferí dejar que la piña impacte y después ver qué pasaba, siempre me supe protegido, y ciertamente lo estuve, pero también siento que esa oportunidad de salir ileso de semejante shock puede no darme una segunda oportunidad y por eso ahora frecuentemente realizo controles médicos, me asiste mensualmente una nutricionista y el gimnasio mejora mi salud física, mental y espiritual.
Para mí, cada 25/4 es un cumpleaños, honro esta fecha tanto o más como la de mi nacimiento, ya que esta vez me siento responsable de este renacer, lo vivo como una decisión personal, y también porque fue una de las veces en las que Dios me demostró que existe y que siempre me rodea de ángeles cuando los necesito, que me asiste en cada momento y que cuando suelto para dejar que EL obre sobre mi vida, las cosas mejoran y se encaminan hacia el lado de la vida y del amor.
Gracias DIOS por este renacer, felices 5 años para mí.
Ale Flores
25 de abril de 2024
En mi oficina
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martes, 17 de octubre de 2023
Cuando afloran los recuerdos
Por esas cosas de la vida hoy coincidió el día de la madre con el aniversario de tu partida física, así que tuve dos motivos para ir a Coghlan, por un lado para ver a mamá y compartir con ella el almuerzo, por otro para reencontrarme con tus espacios y brindar por tu paso por la tierra que le dió lugar al mío.
Después del almuerzo con July cumplimos nuestro ritual, nos fuimos a caminar por el barrio, hicimos parte del recorrido que yo hacía de la mano de Severo de chico, pasamos frente a tu arbolito y cada uno te dedicó su oración. El recorrido siempre es el mismo, cruzamos el campito desde Rivera hasta Monroe, caminamos hacia Freire donde doblamos buscando el edificio en el que ella nació, siempre es esa la segunda parada obligada. Después cruzamos la vía de Echeverria y paramos a tomar algo frente a la plaza Castelli, sitio lleno de recuerdos en nuestras vidas, luego visitamos Shoenstatt y San Patricio. Volvemos por Melian cruzando el caminito donde después de perdernos retomábamos el rumbo con mi abuelo Severo cuando encontrábamos los leones del geriátrico.
Después con July dormimos una siesta en tu cama, y me acordé las que compartimos juntos. Recordé el día que me levanté sin hacer ruido y cubrí mi espacio con una almohada, yo ya no quería dormir la siesta, tus ojos llorosos me hicieron pensar que te habías molestado que me fuera dejándote la almohada en mi lugar, años después comprendí que llorabas porqué sabías que una etapa de la vida se terminaba.
Últimamente estoy siendo muy conciente de las etapas y (como puedo), trato de aprovecharlas.
Algún día estás caminatas también serán recuerdos, quizás July las recorra de la mano con sus hijos contándoles una y otra vez las mismas vivencias, mostrandoles tu árbol, y nuestra primera casa.
Hoy te recuerdo siendo hijo, y siendo padre, incluso también tal vez siendo nieto y tal vez abuelo. Te recuerdo en la eternidad de las vivencias que tienen vida cuando afloran los recuerdos.
Ale Flores
15 de octubre de 2023
La Merecida
Living
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lunes, 23 de enero de 2023
Que.....
Que la alegría me encuentre despierto.
Que la ilusión me conduzca soñando.
Que la intuición me encuentre observando.
Que la inspiración me encuentre trabajando.
Que la vida me encuentre viviendo.
Que el camino me encuentre andando.
Que la armonía me encuentre siendo.
Que la paz me encuentre pensando.
Que el mundo me encuentre viajando.
Que las estrellas me encuentren contemplándolas.
Que la luna me encuentre agradeciéndole.
Que las nubes me dibujen formas.
Que las montañas me cuenten secretos.
Que los brazos me encuentren abrazando.
Que mis labios se expresen besando.
Que la muerte me encuentre amando.
Ale Flores
21 de enero de 2023
La Merecida
Espacio Sagrado
Altar de Fuego
lunes, 22 de julio de 2019
La casa de los leones
Todavía no conocí a nadie a
quien le guste caminar tanto como a mi abuelo Severo, caminó todo lo que pudo, y
ya de grande caminaba muchas cuadras por día.
Cuando yo era chico me quedaba
en casa con él, en ese entonces vivía con nosotros, mis padres trabajaban y mi
hermano mayor ya había empezado el colegio, por lo cual pasábamos muchas horas
juntos. Entre las actividades que compartíamos caminar era una de nuestras
preferidas, ya sea para hacer las compras como para pasear por el barrio.
En uno de esos paseos simuló
estar perdido. Recuerdo que al principio sentí algo de miedo, no mucho, el
justo como para condimentar esta experiencia sintiendo por primera vez esa
sensación tan particular. De todos modos mi abuelo inspiraba seguridad, era
grandote, inmenso, imponía respeto desde el respeto. Se reía mucho, pero no se
burlaba de nadie. La cuestión es que de ese instante tengo un recuerdo visual,
es de una esquina con una casa blanca de dos plantas a la que el sol le daba de
lleno.
De repente mi abuelo (que
siempre me llevaba de la mano), me dijo “veamos por acá” y tras caminar
unos metros nos detuvimos frente a una casa que en su jardín tenia 2 leones los
cuales al descubrir con mi mirada me causaron un fuerte temor, sentimiento que
se evaporó cuando él me hizo notar que ambos eran de cemento, por lo cual no
había nada que temer.
La casa estaba casi pegada a las
vías del tren, en un sitio sin paso a nivel, por lo que no se podía cruzar caminando,
sin embargo fuimos hacia lo que parecía ser el final de una calle sin salida
hasta que de la nada apreció un pasaje que me invitó a atravesar con la
esperanza de encontrar nuevamente el camino de vuelta a casa.
Así fue, cuando por fin llegamos
al final las imágenes eran familiares, estábamos en Monroe y la vía, un lugar
por el que pasábamos habitualmente y el alivio volvió, en el caso de él
simulado, en el mío, real.
La casa de los leones paso a ser
a partir de ese día un punto obligado de nuestros paseos que ya tenían una
consigna en común, “vamos a perdernos”, me decía cada vez que me
proponía dar un paseo por el barrio, de hecho yo podía elegir el recorrido,
pero él siempre me guiaba para que tarde o temprano pasáramos frente a esa casa.
El domingo 14 de julio pasado
fue el cumpleaños de mi mamá, por lo cual volví al barrio. Después del almuerzo
Julieta me pidió que saliéramos a caminar. Juntos recorrimos las calles por las
que anduve toda mi vida en diferentes etapas, pasamos por la estación Coghlan,
la veterinaria San Camilo, por el hospital Pirovano, el edificio de Freire (donde
Julieta paso los primeros años de su vida), la plaza donde la llevábamos de
chica, la calesita, y posteriormente “nos perdimos” hasta que encontramos la
casa de los leones. Confieso que esta vez me costó encontrarla, las imágenes de
mi infancia no coincidían del todo con las actuales, pero al final apareció,
cuando la vi sentí una emoción muy grande y supe que Severo estaba ahí con
nosotros, y que me había guiado a su encuentro. Luego caminamos hasta el
alambrado y encontramos el caminito que nos llevó a Monroe para seguir rumbo a
la casa de mis padres.
Cuento esto ya que si alguna vez
me ven perdido, si la senilidad me alcanza y me pierdo en los laberintos de la
mente sin tener conciencia del tiempo y del espacio, llévenme a la casa de los
leones, porque yo sé que ahí siempre está mi abuelo, esperándome, para tomarme
de la mano y me llevarme de vuelta a casa.
A la memoria de mi abuelo,
Severo Ángel Spagnoletti a quien jamás olvido y siempre recuerdo con todo el
amor que sembró en su paso por la tierra.
Ale Flores
21 de Julio de 2019
La Merecida
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Con Uma
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"Lo que del alma sale, al alma llega"
Ale Flores
Soy Reiki
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Ale Flores


