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lunes, 23 de diciembre de 2019
Feliz Navidad
Días atrás, en el marco del
festejo del cumpleaños de mi hija, tuve la posibilidad de mantener una
conversación con los hijos de mi amigo Marcelo, Delfi, su niña, que está a
punto de cumplir 15 años, y Thiago que tiene 11. Desde el fallecimiento de su
padre no había tenido la posibilidad de concretar esa charla que tanto me debía
y les debía, aunque no sé si ellos la esperaban siento que les sirvió, que les
hizo bien y para mi fue un momento único que nunca olvidaré.
Ellos transitan su duelo como
cada uno de nosotros transitamos las pérdidas de nuestros padres cuando nos
llega el momento, lo hacen como pueden desde su escasa edad, pero con una
fortaleza admirable. Delfi me habló de sus angustias, sus inseguridades, de la
falta que le hace su papá y los tres coincidimos en que él no está en el
cementerio, su presencia habita en sus cuerpos, en el aire que respiramos, el
agua que bebemos y el sol que nos ilumina. Delfi me contó que tiene la certeza
de saber que escucha la voz de su padre cuando este se comunica con ella, y que
utiliza personas de su entorno para que escuche o viva experiencias que debe
atravesar.
No es que quiera utilizar este
tiempo para hablarles de ellos, simplemente cuento esto como introducción a lo
que viene. Se acerca la noche buena, el momento en el que todos recordamos a
los seres queridos que ya no están. La buena nueva es que ellos están con
nosotros y así como Jesús resucitó y vive en nuestro corazón, ellos que también
son hijos de Dios hechos a su imagen y semejanza, habitan en nuestro corazón y
pueden comunicarse con nosotros del mismo modo que lo hace Jesús, al que
contactamos rezándole una oración.
Podemos contactar a nuestros
seres queridos desencarnados rezándoles la oración que más nos guste o
simplemente desde el silencio abrazando la esencia con la que habitaron su
cuerpo, en la que ahora están siempre donde quiera que estemos, acompañando
cada uno de nuestros pasos, asistiéndonos y custodiándonos, dándonos las
palabras de aliento que necesitamos, las cuales aunque no las escuchemos llegan
a nosotros y nos dan ese empuje que no sabemos de dónde sale cuando más lo
necesitamos.
Ellos, cada uno de ellos siente
lo mismo que sentimos nosotros ante la ausencia física, ellos buscan seres que
nos hagan comprender que la vida sigue, que el amor es eterno, y que su
presencia estará en nuestras mesas levantando una copa, mirándonos a los ojos y
diciéndonos….
“Feliz
Navidad”
Gracias por estar, que la paz
habite en sus corazones ya que de ese modo nuestros seres queridos descansaran
en paz.
Ale Flores
23 de Diciembre de 2019
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Thiago Acosta
jueves, 6 de diciembre de 2018
Para Marcelo Alejandro Acosta, que en paz descanse y que su luz nos acompañe siempre
La
sensación que siento en mi cuerpo cuando se acumulan las energías que tienen
que fluir en forma de palabras es hermosa. Tal vez sea el estado que algunos
definen cuando dicen sentir que les llegan musas inspiradoras con las que componen
sus obras. Yo las percibo como vibraciones, estímulos que necesitan
exteriorizarse y plasmarse en algo, en mi caso en textos, ya que mi naturaleza
se expresa de este modo, escribiendo.
Esa
sensación que esta mañana se hizo muy fuerte se une a otra que vengo
experimentando desde hace unos días, ya que desde hace una semana tengo muy
presente en mi mente a Marcelo, mi amigo que hoy hace 9 meses partió de
este plano.
Marce está
intentado transmitir a través mío un mensaje, eso es lo que siento, siento que
necesita mi cuerpo, mis dedos galopando sobre el teclado para expresarse.
Siento que quiere pedirme que diga en su nombre que no abandonó a nadie, que él
está más presente que nunca junto a todos sus afectos, que vela de cada uno de
sus seres queridos para que no les falte nada, como hizo siempre, como hará
siempre.
Me dice
que sabe que se acercan las fiestas, el tiempo en el que cada familia se reúne
a celebrar la navidad y el año nuevo, que lamenta saber que su familia estará
incompleta y que su ausencia al frente de la parrilla y de la mesa familiar
se hará notar, como se hace notar en cada segundo de nuestras vidas, eso lo
angustia y no lo deja descansar en paz, eso le genera culpa por haber partido,
pero nadie puede volver el tiempo atrás, por eso quiere que sepamos que él
estará en las mesas de todos los que alguna vez le abrimos la puerta de
nuestras casas para compartir con él las navidades, que estará junto a cada ser
que alguna vez le abrió su corazón.
Marce
partió, y con su partida se fue algo de cada uno de nosotros, pero también fue
mucho lo que sembró en mi y en todas las personas que supimos quererlo como se
mereció ser querido, por eso lo recordamos con el afecto que merece ser
recordado.
Ya ningún
6 será igual. Ningún día del amigo estará completo sin su presencia, yo perdí a
un gran amigo, tal vez el ultimo gran amigo que me regalo la vida en esta
encarnación. Todos perdimos algo, y él también. Pero también ganamos, ganamos
mucho, ya que en la tierra todo pasa, pero en el espíritu que es donde ahora
habita su energía, todo es eterno, y Marcelo brilla en la eternidad de la luz.
Algún día
nos prometimos mutuamente cuidar de nuestras familias si alguno de los dos
partía, eso honro día a día pensando en cómo hacer para asistir a Paola, a
Delfi y a Thiago para que no les falte nada. Para que tengan las mismas
oportunidades que mi familia, porque lo son, son mi familia ya que a todos nos
une el amor que supo sembrar mi amigo Marcelo.
Para
Marcelo Alejandro Acosta, que en paz descanse y que su luz nos acompañe
siempre.
Ale Flores
6 de
Diciembre de 2018
martes, 25 de abril de 2017
Que descubra en el brillo de sus ojos la grandeza de su corazón
Un niño juega solo pateando su
pelota, acierta un gol en un arco imaginario, celebra extendiendo los brazos al
cielo, como si estuviese en un estadio, aclamado por la afición.
Su mundo es el mundo, sus sueños
son de gloria.
Extiende los brazos como
abrazando al cielo, no sabe que lo estoy viendo, que escribo sobre él.
Thiago es el hijo de Marcelo, un
gran amigo cuya casa está pegada a la mía. Thiago es un muy buen chico, muy
sensible, al que quiero mucho desde que nació.
Su mente está llena de sueños,
de ilusiones, su corazón es pura bondad.
Espero que Tiago conserve
siempre a este niño que ahora juega, que nunca pierda la ilusión, que persiga
sus sueños.
Que descubra en el brillo de sus
ojos la grandeza de su corazón.
Ale Flores
22 de Abril de 2017
La Merecida
Silla Azul
Espacio Sagrado
Altar de Fuego
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Ale Flores
Soy Reiki
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Ale Flores


