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jueves, 30 de enero de 2020
Nada malo nos puede suceder
Kika y Conny se alteran cuando
me ven entrar a la pileta. Felicia, su madre se tiraba detrás mío cuando me zambullía
o si me veía en el mar. Su instinto de protegerme la hacía nadar hacia mi y
rodearme esperando que me agarre de su cola para remolcarme hacia la orilla o
la escalera de la pileta y verme seguro, recién ahí salía y se quedaba viéndome.
Cada vez que me acerco al borde
de la pileta con la clara intención de zambullirme sucede lo mismo, ladran y
saltan cerca mío. Se alterna y solo se calman cuando me ven emerger, me esperan
en el borde, las acaricio, les doy besos, las refresco un poco y disfrutamos
del agua a nuestro modo. Ellas necesitan verme respirando, yo necesito saber
que están sanas, que disfrutan la vida junto a nosotros, que nos cuidan como
las cuidamos a ellas, que estando juntos nada malo nos puede suceder.
Ale Flores
26 de enero de 2020
La Merecida
Espacio Sagrado
Altar de Fuego
miércoles, 16 de octubre de 2019
Para Lola, nuestra bebe perra
Asustadiza, independiente,
inquieta, amorosa, cariñosa, juguetona, inteligente. Así es Lola, el ser que
llego a nuestra familia para el cumpleaños Nº 16 de Julieta, fue lo que quería
de regalo, y es lo que recibió.
Su regalo fue un regalo para
todos, Lola nos adopto como familia, y nosotros en ella adoptamos su amor.
Lola es un ser increíble, como
todos los perros cuando descubrimos su divinidad.
Lola me recuerda que en cada ser
habita una chispa divina, que no hay momento del día que no sea oportuno para
dormir una siesta, o ponerse a jugar.
Para Lola, nuestra bebe perra.
Ale Flores
13 de Octubre de 2019
La Merecida
Living
Con Lola
lunes, 6 de noviembre de 2017
Para Felicia, mi hija perra
Hoy necesito escribir, necesito
expresar. Busco liberar emociones retenidas. Hacer un duelo. Dejar ir.
Hace apenas 24 horas estaba
aquí, en el lugar exacto en el que estoy ahora, en mi espacio de meditación
donde habitualmente escribo.
Llegue tras levantar a Felicia,
verla caminar mejor que otros días, comer con voracidad y hacerle unas
curaciones para dejarla recostada sobre su colchoneta. Luego de eso tome mi
bolso y camine los metros que separan mi casa de este hermoso alcanfor debajo
del que dispuse mi espacio sagrado, donde el altar de fuego aguarda siempre mi
llegada.
Empecé a acomodar las cosas
cuando un extraño ladrido llamó mi atención, pensé que había entrado un perro a
mi lote, era un ladrido que se fundía en quejido, la segunda sospecha fue que
era Felicia y la fui a ver, al llegar estaba donde la había dejado minutos
antes, pero se quejaba, ladraba emitiendo quejidos como si quisiera enfrentarse
a algo que solo ella veía, sus fuerzas no le permitían levantarse, solo emitir
ese sonido casi constantemente. Pensé en traerla junto a mi a mi espacio y
cuando la levante todo su cuerpo se endureció, estiro sus patas para luego
aflojarse por completo al punto tal que pensé que había muerto.
La recosté sobre el césped y
comencé a acariciarla, le rece un Ave María y lentamente empecé a notar que
respiraba suavemente, les mande un mensaje a mi mujer e hija para que vinieran,
ya que sabía que se acercaba el final.
Luego de un rato bajo el sol en
el que no paré de acariciarla note que empezaba a jadear como si estuviera
agitada, pensé que tal vez tenia calor ya que estábamos sobre el césped bajo el
sol, por eso la lleve a la galería de casa y la recosté sobre su colchoneta
donde nuevamente comenzó con ese ladrido extraño y a quejarse.
Fuimos a la veterinaria, Felicia
ya agonizaba, podría durar unas horas más su agonía, la veterinaria nos dijo
que no había nada que hacer, la podíamos llevar a casa sedada con el riesgo que
tuviera alguna convulsión o que nuevamente comenzar a quejarse. La abracé,
lloré mucho, le recé un Ave María y le dije al oído las palabras claves del
Hoponoponopo, le pregunte a la veterinaria un montón de cosas para ver si era
posible revertir la situación hasta que comprendí que solo faltaba que la
dejara ir. Y lo hice, fue tal vez el mayor acto de amor que podía tener hacia
ella, mi perra estaba sufriendo y le había prometido no permitirle que eso
suceda, además también era necesario evitarles un sufrimiento mayor a mi mujer
y a mi hija exponiéndolas a enfrentar una posible muerte traumática de nuestra
amada hija, así que la abracé junto a mi mujer y se fue en nuestros brazos,
cambio de estado junto a nosotros. Fue un momento duro, muy duro.
Volvimos a casa y me puse a
cavar en el lugar elegido, mi hermano Pablo se acercó y tras un abrazo me ayudó
en la tarea.
Una de las primeras veces que
clave mi pala sentí algo duro en la tierra, al mirar era un cuarzo, lo levante,
estaba casi todo tapado por tierra, se lo dí a mi mujer, estaba enterrado en el
lugar donde descansaría Felicia, al terminar el pozo la fui a buscar y pensé en
ponerle un cuarzo amatista, (ya que es el indicado para el cambio de estado,
para la elevación de las almas), en ese momento recordé el cuarzo que había
encontrado y lo fui a buscar, lo lave, aún conservaba la tierra con la que lo
había encontrado, al limpiarlo note que era una punta natural de cuarzo
amatista.
Lleve a Felicia hasta el lugar, cerré sus ojos y la acomodamos dentro del pozo, puse el cuarzo dentro de su
boca, le tiramos unas flores que cortamos de nuestro jardín y la enterramos.
Yo no podía parar, mi familia me
acompaño hasta el vivero y compramos flores. Al volver las sembramos
escribiendo con flores blancas la letra F de su nombre, la que decoramos con
otras flores de la misma especie pero de color rosa.
Yo estaba agotado, pero no podía
parar de trabajar, mi teléfono sonaba y ni lo sacaba del bolsillo, solamente me
ocupaba de terminar de armar el sitio donde descansa Felicia.
Cuando terminé me senté en un
sillón y me desplomé, llore, llore mucho mientras leía los comentarios que
recibía de mis familiares y en las redes sociales. También pude sentir el
alivio de saber que ya descansa cerca nuestro, que ya no tenía que estar
pensando si esté bien, si tiene sed, si comió, si puede caminar o si necesita
hacer sus necesidades, ahora ella está en paz, y nosotros también.
Le dimos un espacio junto a la
fuente de agua, bajo la mirada del ángel, donde alguna vez enterré a sus
cachorros que nacieron muertos. El lugar predilecto de las visitas y donde cada
mañana voy a darles de comer a los peces, un espacio que se ve desde los
lugares donde solemos estar cuando estamos en casa.
Ahora escribo, Kika y Conny
estan cerca mio, en alma de Felicia corre por el pasto y su cuerpo se hace uno
con la tierra que es nuestro hogar.
Hace casi 16 años llegó a mi
vida, me enseñó a cuidarla, a amar a los perros, me dio la fuerza necesaria
para darle una casa con jardín para que pueda correr.
Un día le prometí un jardín para
ella, le dije que le cambiaría su vida de departamento a la de una casa con jardín
para que pueda ser libre las 24 horas. Hace 10 años le pude cumplir la promesa,
y 24 horas después de cancelar la hipoteca de nuestra casa Felicia cambio de
estado, ahora descansa en la tierra que le regalé.
Tengo una angustia tremenda por
su partida, pero a la vez una sensación de orgullo muy grande por haberle
cumplido lo que le prometí. Todo, le dí el jardín, no permití que sufriera, y
le arme con mis propias manos el sitio de su descanso eterno. Ahora puedo estar
tranquilo, ahora todos estamos en paz.
Felicia:
Es la primera vez que le escribo a tu alma y solo quiero decirle gracias por
todo lo que me diste. Fuiste la mejor perra que pudimos tener, nunca nadie
ocupará tu lugar, sos la primera y siempre lo serás, descansa en paz y que tu
alma se eleve, que tu espíritu evolucione. Le pido a Dios que te conceda todos
los privilegios que te corresponden, que se corresponden a tu bondad en la
tierra. No me va a alcanzar la vida para agradecerte tu paso por mi tiempo,
espero haber correspondido fielmente a tu amor incondicional, te amo por
siempre.
Papá
Alejandro Flores
5 de Noviembre de 2017
La Merecida
Silla Azul
Espacio Sagrado
Para
Felicia
18 de
Diciembre de 2001 – 4 de Noviembre de 2017
jueves, 26 de octubre de 2017
Otra forma de amar
Ayer les pedí Reiki para mi
perra Felicia, les pedí un rayo de amor para ella, y la verdad es que las
respuestas que he recibido me conmovieron profundamente. Anoche le leí mensajes
de ustedes mientras comía, ya que la fuerza que le mandaron le dieron ganas de
comer y lo que parecía imposible fue real, incluso ví que le temblaban menos
las piernas que los días anteriores.
No solo lo hicieron por ella, lo
hicieron por mi y por mi familia, me hablaron mucho del desapego y sé que es
algo que debo trabajar, que me cuesta muchísimo soltarla y saber que a pesar de
no verla más su presencia seguirá custodiando mi jardín como cada día desde que
nos mudamos a nuestra casa.
Hace tiempo vengo pensando en
honrarla dedicándole un espacio especial, voy mentalizando imágenes de lo que
será el lugar que dispondremos para su descanso eterno. La veterinaria fue muy
clara, “ustedes tienen que tomar la decisión de hasta cuando quieren
esperar”, cuidar a Felicia estos días es todo un trabajo, hay que
levantarla por las mañanas y controlar que no se caiga en algún lugar que la
pueda lastimar, hacerle tomar sus medicaciones, (que las rechaza con mucho
ímpetu), preparale la comida y estimularla para que coma. En fin, una tarea que
no da descanso y que nos mantiene la cabeza ocupada todo el tiempo, ya que solo
nos relajamos cuando sabemos que esta acostada dentro del lavadero dispuesta a
dormir.
Gracias a Dios no manifiesta
dolores, solo se ve su cara de cansada, y por momentos cuando toma fuerza
camina intentando alejarse de nosotros, tal vez para que no la veamos en sus
últimos momentos como dicen que hacen los perros cuando saben que se aproxima
el final.
Es raro, por un lado siento que
su energía ya habita en el aire de mi jardín, que su ADN forma parte de las
plantas y del césped que crece de la tierra, por otro me cuesta imaginar mis
días sin verla, sin saber que tengo que buscarla en el lavadero o salir a ver
si esta acostada o se levanto a caminar.
Abro mi alma, (como en cada
texto), exhibo mi ego como tantas veces, soy humano y sufro las perdidas como
la mayoría de nosotros, tal vez me falta una respuesta, que me diga con sus
palabras que todo está bien, que sabe que siempre le di todo lo que le pude
dar, que me he esforzado por darle un pedazo de pasto para que pueda correr
cuando vi en sus ojos que ya no quería vivir en un pequeño departamento, que no
me importó jamás gastar dinero en tratamientos que creí que la podían
beneficiar. Quisiera que su vida fuera eterna, que cada día me acompañe, que
cada noche me custodie, como me custodio a mi y a mi familia, como nosotros
cuidamos su vida, como vamos a custodiar siempre su eterno descanso.
No puedo parar de llorar
mientras escribo, y créanme que tampoco quiero guardarme las lagrimas, son
parte de un proceso que he empezado hace un tiempo, un proceso que me llevará
mucho tiempo, el de aceptar la partida de mi perra, la partida del ser que me
enseño a amar a los perros, a entender otra faceta del amor, a aprender otra
forma de amar.
Ale Flores
26 de Octubre de 2017
Etiquetas:
ADN,
amor,
felicia,
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vida
martes, 24 de octubre de 2017
Gracias de verdad
Hoy voy a hacer un pedido
personal, algo que pocas veces hice, y es el siguiente:
A los amigos que son Reikistas
les pido Reiki a distancia.
A quienes no lo son, o mejor
dicho a quienes aún desconocen su poder sanador, les pido que concentren su
atención en la mirada de mi perra Felicia, que desde sus corazones le irradien
amor mediante un rayo que fluirá desde sus corazones y saldrá por sus ojos los
cuales al concentrarlos en la mirada de mi perra serán transmitido a su ser
inmediatamente venciendo todas las barreras terrenales del tiempo y la
distancia.
La última semana fue muy complicada,
cuesta mucho hacer que coma y hay días que prácticamente no puede caminar, por
eso les pido que me ayuden enviándole energía, ya que uniendo intenciones
logramos mucho más.
Sé que Felicia recibe todo el
amor que le mandan, y cada noche cuando la acuesto se lo transmito en las
caricias que le doy, pero les pido que le manden sus más puras vibraciones, ya
que la vida empezó con la intención de dar vida, y la salud de mi negra se está
extinguiendo lentamente.
Cuando llegue su momento deberá
irse, partirá de este plano, como sucederá conmigo y con cada uno de nosotros,
solo quiero ayudarla para que no sufra, y para que cuando llegue la hora,
descanse en paz.
Gracias de antemano por sus
buenas intenciones.
Gracias a todos.
Gracias de verdad.
Ale Flores
21 de Octubre de 2017
La Merecida
Silla Azul
Espacio Sagrado
Altar de Fuego
Etiquetas:
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corazon,
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"Lo que del alma sale, al alma llega"
Ale Flores
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"El amor es la religión de la nueva era."
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