"Lo que del corazón sale, al corazón llega"


DIOS ES MAS FUERTE

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jueves, 8 de marzo de 2018

Mi amigo Marcelo



Hay cosas que uno tapa, por no poder resolver.

A veces uno se refugia en ocupaciones, para evitar navegar en sus emociones.

Pero así como una burbuja sale a la superficie, todo vuelve a la luz.

Hace una semana volvimos de uno de los viajes más maravillosos de nuestras vidas, felices, satisfechos, llenos. Con ganas y energías de comenzar nuestras actividades cotidianas, contentos de volver a casa, a reencontrarnos con nuestras perras, nuestros amigos, nuestros afectos.

Y en un momento, un mensaje de Whatsaap, un simple mensaje logra detener el tiempo, cambiar la polaridad de los pensamientos, nublar la vista y entrar en el limbo de no querer creer.

“Ale te comunico que Marce falleció”, me decía Paola, su mujer, anunciando la partida de mi amigo, de mi mejor amigo, una definición que no me gusta utilizar, pero a la que caí en la cuenta cuando tomé conciencia de su partida.

Conocí a Paola y a Marcelo hace casi 11 años, cuando nos mudamos a General Rodriguez, ellos, vecinos vivían en una pequeña casa a metros de la nuestra, tenían 2 hijos, uno de ellos recién nacido. Nos fuimos conociendo, empezamos a compartir cosas hasta hacernos amigos, era imposible no ser amigo de Marce, quienes lo conocieron saben de que hablo, nunca tenia conflictos con nadie, nunca quería molestar a nadie, convivía pacíficamente con todo el mundo y conocía a todo el mundo de su ciudad, del lugar en el que nació, mutuamente abrimos las puertas de nuestras casa, nos brindamos afecto, y forjamos una amistad tan grande como esas que solo se dan con los amigos de toda la vida. Celebrábamos nuestros crecimientos y éramos pilares para sostenernos ante las adversidades de la vida, y atravesamos muchas juntos. Muchas.

Su presencia omnipresente nos hacía sentir que Marce estaba siempre cerca, que podíamos contar con él siempre, y así era, un tipo que valió por 1000, un trabajador incansable, un hombre con todas las letras, porque con su partida entendí que la hombría no se mide por el tamaño del miembro viril, o por el peso de los testículos, se mide por la cantidad de gente que conforma tu cortejo fúnebre el día que llevan tu cuerpo hacia su descanso eterno y lo que sembraste en cada uno de ellos.

Es raro escuchar el silencio en mi jardín al estar apagadas sus maquinas con las que trabajaba para cumplir con el encargo de sus clientes.

Es raro pensar que su presencia física ya no está. Que el pasado es pasado y no volveremos a compartir momentos en su casa o en la mía como los que vivimos.

Solo me quedan los recuerdos que atesoro como gemas de la vida en mis registros akashicos, en la sangre que recorre mis venas y en mis pensamientos.

Me queda la gratitud hacia el padre por habernos unido en esa maravillosa forma que es la amistad. Marcelo fue un hermano a quien toda la vida voy a recordar, por el que dedicaré oraciones periódicas para que su alma descanse en paz, para que las mentes de los que quedamos caminando la tierra podamos entender que la vida es así, que todo forma parte de la vida, el placer de un viaje y el instante en el que te toca despedir a un querido amigo, a un hermano de la vida.

Sé que este no será el único texto que le dedique a su alma, quizás tampoco sea un texto, necesitaba escribir algo, unir un montón de sentimientos y pensamientos que desde el martes 6 de marzo a las 20:41 ocupan mi mente y mi cuerpo.

Necesitaba empezar a sentir que estoy liberando todas las emociones que sentí desde que me llegó ese fatídico mensaje, desde que empecé a pensar si pudiera haber hecho algo.

La vida nos pone en el lugar que debemos estar, nos permite jugar el rol que nos corresponde jugar en cada situación, en cada relación.

Llevo en mi conciencia la tranquilidad de haber obrado siempre desde lo mejor de mi, de haberme brindado como se mereció su alma, su familia, prometerme seguir siendo fiel a esa amistad atendiendo las necesidades de sus hijos y de su mujer todo lo que pueda.

Llevo en mi mente los mejores recuerdos de los momentos compartidos.

Llevo en mi alma todo lo que crecí siendo amigo de un tipo tan grande, de un hombre con todas las letras, como lo fue, mi amigo Marcelo.


Que su alma descanse en paz.

Para Marcelo Alejandro Acosta, un hermano de la vida.




Alejandro Flores
Jueves 8 de Marzo de 2018







lunes, 6 de noviembre de 2017

Para Felicia, mi hija perra


Hoy necesito escribir, necesito expresar. Busco liberar emociones retenidas. Hacer un duelo. Dejar ir.

Hace apenas 24 horas estaba aquí, en el lugar exacto en el que estoy ahora, en mi espacio de meditación donde habitualmente escribo.

Llegue tras levantar a Felicia, verla caminar mejor que otros días, comer con voracidad y hacerle unas curaciones para dejarla recostada sobre su colchoneta. Luego de eso tome mi bolso y camine los metros que separan mi casa de este hermoso alcanfor debajo del que dispuse mi espacio sagrado, donde el altar de fuego aguarda siempre mi llegada.

Empecé a acomodar las cosas cuando un extraño ladrido llamó mi atención, pensé que había entrado un perro a mi lote, era un ladrido que se fundía en quejido, la segunda sospecha fue que era Felicia y la fui a ver, al llegar estaba donde la había dejado minutos antes, pero se quejaba, ladraba emitiendo quejidos como si quisiera enfrentarse a algo que solo ella veía, sus fuerzas no le permitían levantarse, solo emitir ese sonido casi constantemente. Pensé en traerla junto a mi a mi espacio y cuando la levante todo su cuerpo se endureció, estiro sus patas para luego aflojarse por completo al punto tal que pensé que había muerto.

La recosté sobre el césped y comencé a acariciarla, le rece un Ave María y lentamente empecé a notar que respiraba suavemente, les mande un mensaje a mi mujer e hija para que vinieran, ya que sabía que se acercaba el final.

Luego de un rato bajo el sol en el que no paré de acariciarla note que empezaba a jadear como si estuviera agitada, pensé que tal vez tenia calor ya que estábamos sobre el césped bajo el sol, por eso la lleve a la galería de casa y la recosté sobre su colchoneta donde nuevamente comenzó con ese ladrido extraño y a quejarse.

Fuimos a la veterinaria, Felicia ya agonizaba, podría durar unas horas más su agonía, la veterinaria nos dijo que no había nada que hacer, la podíamos llevar a casa sedada con el riesgo que tuviera alguna convulsión o que nuevamente comenzar a quejarse. La abracé, lloré mucho, le recé un Ave María y le dije al oído las palabras claves del Hoponoponopo, le pregunte a la veterinaria un montón de cosas para ver si era posible revertir la situación hasta que comprendí que solo faltaba que la dejara ir. Y lo hice, fue tal vez el mayor acto de amor que podía tener hacia ella, mi perra estaba sufriendo y le había prometido no permitirle que eso suceda, además también era necesario evitarles un sufrimiento mayor a mi mujer y a mi hija exponiéndolas a enfrentar una posible muerte traumática de nuestra amada hija, así que la abracé junto a mi mujer y se fue en nuestros brazos, cambio de estado junto a nosotros. Fue un momento duro, muy duro.

Volvimos a casa y me puse a cavar en el lugar elegido, mi hermano Pablo se acercó y tras un abrazo me ayudó en la tarea.

Una de las primeras veces que clave mi pala sentí algo duro en la tierra, al mirar era un cuarzo, lo levante, estaba casi todo tapado por tierra, se lo dí a mi mujer, estaba enterrado en el lugar donde descansaría Felicia, al terminar el pozo la fui a buscar y pensé en ponerle un cuarzo amatista, (ya que es el indicado para el cambio de estado, para la elevación de las almas), en ese momento recordé el cuarzo que había encontrado y lo fui a buscar, lo lave, aún conservaba la tierra con la que lo había encontrado, al limpiarlo note que era una punta natural de cuarzo amatista.

Lleve a Felicia hasta el lugar, cerré sus ojos y la acomodamos dentro del pozo, puse el cuarzo dentro de su boca, le tiramos unas flores que cortamos de nuestro jardín y la enterramos.

Yo no podía parar, mi familia me acompaño hasta el vivero y compramos flores. Al volver las sembramos escribiendo con flores blancas la letra F de su nombre, la que decoramos con otras flores de la misma especie pero de color rosa.

Yo estaba agotado, pero no podía parar de trabajar, mi teléfono sonaba y ni lo sacaba del bolsillo, solamente me ocupaba de terminar de armar el sitio donde descansa Felicia.

Cuando terminé me senté en un sillón y me desplomé, llore, llore mucho mientras leía los comentarios que recibía de mis familiares y en las redes sociales. También pude sentir el alivio de saber que ya descansa cerca nuestro, que ya no tenía que estar pensando si esté bien, si tiene sed, si comió, si puede caminar o si necesita hacer sus necesidades, ahora ella está en paz, y nosotros también.

Le dimos un espacio junto a la fuente de agua, bajo la mirada del ángel, donde alguna vez enterré a sus cachorros que nacieron muertos. El lugar predilecto de las visitas y donde cada mañana voy a darles de comer a los peces, un espacio que se ve desde los lugares donde solemos estar cuando estamos en casa.

Ahora escribo, Kika y Conny estan cerca mio, en alma de Felicia corre por el pasto y su cuerpo se hace uno con la tierra que es nuestro hogar.

Hace casi 16 años llegó a mi vida, me enseñó a cuidarla, a amar a los perros, me dio la fuerza necesaria para darle una casa con jardín para que pueda correr.

Un día le prometí un jardín para ella, le dije que le cambiaría su vida de departamento a la de una casa con jardín para que pueda ser libre las 24 horas. Hace 10 años le pude cumplir la promesa, y 24 horas después de cancelar la hipoteca de nuestra casa Felicia cambio de estado, ahora descansa en la tierra que le regalé.

Tengo una angustia tremenda por su partida, pero a la vez una sensación de orgullo muy grande por haberle cumplido lo que le prometí. Todo, le dí el jardín, no permití que sufriera, y le arme con mis propias manos el sitio de su descanso eterno. Ahora puedo estar tranquilo, ahora todos estamos en paz.


Felicia: Es la primera vez que le escribo a tu alma y solo quiero decirle gracias por todo lo que me diste. Fuiste la mejor perra que pudimos tener, nunca nadie ocupará tu lugar, sos la primera y siempre lo serás, descansa en paz y que tu alma se eleve, que tu espíritu evolucione. Le pido a Dios que te conceda todos los privilegios que te corresponden, que se corresponden a tu bondad en la tierra. No me va a alcanzar la vida para agradecerte tu paso por mi tiempo, espero haber correspondido fielmente a tu amor incondicional, te amo por siempre.


Papá


Alejandro Flores
5 de Noviembre de 2017
La Merecida
Silla Azul
Espacio Sagrado


Para Felicia

18 de Diciembre de 2001 – 4 de Noviembre de 2017



"Lo que del alma sale, al alma llega"
Ale Flores

Soy Reiki

"El amor es la religión de la nueva era."

Mi canal de Youtube - Acá podes escuchar mis textos leídos en Pop Radio (FM 101.5)

"Compartir lo que nos hace bien, nos hace bien de nuevo."

Ale Flores

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