Hay un tono vibratorio que
resuena en todo el universo, un sonido imperceptible al oído humano, pero que
podemos escuchar si ponemos nuestros dedos índices en nuestros oídos, sin
presionar, sin taparlos. Ese tono es la música que habita en todo lo creado, es
la onda vibratoria que vive en todo lo que tiene vida.
Nuestra responsabilidad es
mantener ese tono en armonía, afinado. Eso lo logramos siendo quienes somos en
la verdad, es decir, dejando de ser quienes somos en la mentira, lo irreal es
todo lo creado desde la mente humana, lo que solo se obtiene con dinero, lo que
no nos podemos llevar encarnación tras encarnación en el proceso de evolución
que todos transitamos.
Las vibraciones de la luz llegan
para todos, como la luz del sol y las gotas de lluvia. Somos nosotros quienes
consciente o inconscientemente decidimos recibirlas o no, ellas llegan y su
poder de penetración está vinculado a nuestra capacidad de aceptación.
¿Queremos vibrar alto?.
Abandonemos las creencias
terrenales y aceptemos la unión con Dios, practiquemos cada día un ejercicio
espiritual que nos acerque a quienes realmente somos.
Dejemos que nuestros dones se
manifiesten en pura luz, transitemos el camino.
Vivamos la misión.
Ale Flores
9 de Junio de 2019
La Merecida
Silla Azul
Espacio Sagrado
Altar de Fuego
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